En mi vida a veces he sufrido y me he sentido acosado, me han maltratado y me han insultado. Pero jamás imaginé que los terribles hechos que a continuación voy a relatar llegarían a ocurrir.
Todo comenzó en uno de los innumerables bancos mojados y sucios que pululan por Sevilla. Allí me encontraba yo, mi mente se dejaba llevar por el viento y por el tan beneficioso polen del olivo y finalmente caía en las azules y cristalinas aguas que adornaban el paisaje, cabe decir que las aguas no eran potables. Millones de microorganismos dañinos acechaban entre las flores, se transportaban por el viento y se dejaban caer en las fosas nasales de los alegres e inocentes transeúntes. Nada podría haberme hecho imaginar lo que sucedería a continuación.
Entre el espacio y la nada surgió un extraño objeto verde-azulado, formado de plástico en apariencia, pero con un horroroso resplandor en su interior. Se trataba de una botella de plástico vacía. Mis músculos se quedaron paralizados ante tal despropósito de ser cuyo interior albergaba saliva y agua a la vez. Pero aun dentro de mi desconcierto, mis ojos se posaron en la horrorosa figura que sostenía el maléfico objeto y pensé "Oh, ¡que ser más agradable y bello!", ciertamente un pensamiento contradictorio respecto al texto. El alargado y endemoniado objeto comenzó un inflexible avance que, finalmente, le llevó a mi frente. Por unos instantes creí estar muerto, veía seres que agitaban sus manos frente a mi mientras se reían de forma descontrolada. Debía estar en el purgatorio.
Sin embargo, pronto desperté de mi monstruosa visión. Ante mi solo había una chica vestida de negro que sostenía una botella de agua con gesto inocente. La chica acarició mi frente con sus manos y, de forma automática, olvidé todos los hechos explicados aquí.
¿Que como he podido escribir todo esto entonces? Pues... porque soy Jesucristo ._.
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