Un intenso calor recorría mi cuerpo con la peligrosa intención de calcinarlo, no podía escapar de las ardientes y delicadas manos que me
oprimían. Los dedos
recorrían mi ser de arriba a abajo, entrando en cada uno de mis pensamientos y vislumbrando en ellos la creciente excitación que tensaba mis casi inexistentes músculos. Comenzaba a vislumbrar unos cálidos labios que avanzaban hacía mí, cada vez se acercaban más. Aguardaba expectante el contacto, deseaba poder sentir sus
músculos oprimiendo mi cuerpo. Quería ahogarme en su saliva, nadar en su mente. Deseaba verme reflejado en su mirada, sentía la necesidad de fundirme en sus manos.
Pero entonces...
-
Kiyoh pasateh el
paki n?
- Ara
boy cavron jajajaja,
ai tene ome.

... entonces, me sentí usado. Y mi razón de ser se consumió.
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